¿Cómo va mi preparación?, ¿soy consciente de la alegría de ser hijo de Dios?, ¿cómo he ido viviendo mi compromiso como hijo de Dios y cómo he purificado esa dignidad en el camino cuaresmal?, son las preguntas que Monseñor Eduardo Cervantes Merino invitó a hacerse cada uno en su proceso personal, como parte de la preparación, en esta recta final de la preparación cuaresmal, para para renovar la alianza con el Señor.
Durante la Eucaristía del V Domingo de Cuaresma que presidió en la Iglesia madre, recordó que celebrar la fiesta de la Pascua es para que nos adentremos en el hecho grandioso que nos rebasa, del amor de Dios; nos anima a que cada vez más, unidos a Jesús transformemos nuestra vida de pecado para resucitar con Él y celebrar la vida nueva, resalta.
“¿Qué tiene hoy la Iglesia Católica que ofrecer a partir del encuentro con Jesús?, ¿acomodarnos al mundo a la manera de ser?, ¿a criterios que no dan vida y nos hacen replegarnos sobre nosotros mismos, de competencia, confrontación, de engaños, de falta de juicio, crítica, análisis o tener una visión de la realidad, iluminada por la luz del Evangelio y respaldada por nuestra dignidad de hijos de Dios?
Resaltó que la Pascua que vivimos cada año, para la que nos preparamos en la Cuaresma, tiene como finalidad que los cristianos entremos en el Misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, para resucitar con Él y una vez que entramos en esa relación, podamos comunicar a Jesús en lo ordinario de la familia, el ambiente del barrio, en el trabajo, con los amigos y hacerlo con alegría en nuestro modo de ser, por nuestra conducta, por lo que hablamos; que “llamemos la atención”.
Finalmente, animó a que, en este Año de la Familia llevemos a cabo el exhorto que hizo el Papa Francisco en el quinto aniversario de Amoris Laetitia, documento que dejó para las familias, y pongamos bajo el patrocinio de San José nuestra Iglesia particular, y que el Señor nos conceda ponernos en contacto con Jesús, en la casa, en el trabajo, como sacerdote; “hay mucha gente que nos sigue preguntando; Queremos ver a Jesús, ¿Dónde está?, así que con este ánimo vivamos la recta final de la Cuaresma para celebrar nuestra próxima Pascua”, concluyó.