¿Cuál es nuestra reacción ante el clamor de nuestra familia, en el centro del trabajo, con los vecinos, con los familiares?, ¿Cuál es el clamor de la gente que necesita una palabra orientadora en valores, en principios, en sentido y sabor de la vida?, preguntó Monseñor Eduardo Cervantes Merino a la comunidad durante su homilía en la Iglesia madre.
Recordando el Evangelio de San Marcos, dijo que Jesús reacciona ante el clamor de la multitud, enseñándoles muchas cosas; atiende y escucha a los jóvenes, a los niños, a los matrimonios, es decir, se preocupa por el lejano y el cercano.
“Es un llamado fuerte para los dirigentes de la comunidad, para los pastores porque tenemos que estar atentos a las ovejas que el Señor nos encomienda; es una palabra que me hace pensar y reflexionar como obispo, a mis hermanos sacerdotes, a los dirigentes de grupo y comunidades dentro de la Iglesia; pero también a todos los que tienen diferentes servicios de dirección y la principal dirección que todos tienen es la familia, muchos otros tienen dirección en la educación, política, economía; ahí el Señor nos está diciendo vamos a escucharlos, porque eres responsable de dar una palabra de ánimo, de orientación y de valores”.
Todos quienes se han encontrado con el Señor están llamados, junto con Jesús, a pastorear, tu familia, tu parroquia, tu grupo parroquial, tu diócesis, tu centro de trabajo, tus amigos, porque debemos tener palabras que orienten y que den sentido y sabor a la vida.