Al transcurrir un año de una época convulsa en la historia de la humanidad y en México, que ha traído dolor y confusión al afrontar situaciones muy críticas en la enfermedad a causa del Covid-19, una crisis económica que detonó tristemente en las familias con el desempleo, en un alto grado en pobreza y marginación social, el flagelo del crimen organizado y el rezago educativo, los Obispos del país enviaron un mensaje a los católicos para que trabajen por el bien común.
En este IV Domingo de Cuaresma, durante su Eucaristía, Monseñor Eduardo Cervantes Merino destaca que no es momento de confrontaciones, ni de seguir amarrando navajas. Añadió que si en algo han colaborado los pastores y la Iglesia misma ha sido en trabajar por el bien común y encontrar dentro de toda la situación difícil que nos toca vivir, caminos de paz, bienestar y concordia.
El mensaje que los Obispos enviaron a la sociedad, a las instancias de los tres poderes de la Unión, a instituciones políticas, empresariales, políticas, religiosas y sociales, es decir, a todos los actores que desde distintas trincheras están preocupados por el presente y el futuro de México, dice:
“Hemos conocido en las últimas semanas diversas iniciativas legislativas que parecen no atender ni entender la gravedad de la situación que vivimos, impulsando agendas ideológicas que piden una discusión social pensada y responsable. Al proponer cierto tipo de leyes se tiene que fundamentar de manera sólida basada en la inalienable dignidad de toda persona, pero, por lo contrario, se han recibido aprobaciones en el proceso legislativo sin tener un consenso social amplio y un cimiento técnico riguroso, es decir, pareciera que la ideología está sobre la persona y sobre el bien de la comunidad y es una ideología impuesta”.
Animó a la comunidad católica a que analice, con mucha calma, a quiénes pone como legisladores cuando le toque emitir un voto. “Pidamos a San José que nos ilumine, fortalezca a la familia, a los señores y que todos los católicos encontremos caminos para ser más responsables en nuestra vida por caminos de justicia, de paz y nos acompañe en estos días”.
Al término de la Eucaristía se entregó una imagen del Sembrador Peregrino, para fomentar las vocaciones sacerdotales, religiosas y a la vida matrimonial.