Nuestro caminar en la construcción del reino de Dios debe ser solidario y misericordioso con el migrante, el enfermo, con el necesitado; a veces debemos asumir actitudes de asistencia adecuada, pero con mucho respeto; no mantenerlos permanentemente en la dependencia enfermiza, sino favorecer los medios y para eso existe Cáritas, la Pastoral Social, para eso existe tanta gente que es capaz de organizar y promover empleos dignos.
Al celebrar la festividad de Cristo Rey, el Obispo Eduardo Cervantes Merino nos recordó que la asistencia es buena en las emergencias, pero lo que Dios quiere, y también es construir el reino de amor, es la promoción humana y permanente del desarrollo integral de la persona, y que ésta no sea objeto, sino sujeto responsable de su propio desarrollo.
Subrayó que este amor hacia el hermano se vive a cada momento. En la organización de nuestra comunidad cristiana estamos llamados a realizarlo, y a lo que hoy el Evangelio nos anima es que, en todos los actos de amor, en todos los actos de salir al encuentro del otro, esto no se nos olvide.
Así, el Señor nos podrá decir: “ven bendito de mi Padre a tomar parte del reino, porque tú fuiste capaz de descubrirme en el necesitado, porque no abusaste del pobre, porque trabajaste por la justicia, por la paz, por la dignidad humana, porque no te aprovechaste de que sabías o de que tenías más fuerza que otro para abusar, sino que le tendiste la mano también para desarrollar; ven bendito de mi Padre a participar del reino de los cielos, porque aprendiste a amar”.