El templo donde se venera a Nuestro Señor del Calvario fue el primero que se construyó en Orizaba, fue hecho con horcones y paja y se constituyó como la primera Iglesia primitiva.
Armando López Macip, historiador de la ciudad relata que este santuario lo edificó el pueblo con el apoyo del padre Juan Macario Mendoza. El edificio, aunque no es muy largo, sí es ancho y tiene magníficas proporciones; un frontispicio de estilo neoclásico, una cúpula enorme y se edificó en forma de i latina.
Algunos mencionan que quien hizo el proyecto arquitectónico fue Tolsá, y que el que se utilizó para hacerlo, originalmente fue diseñado para la parroquia de San José de Gracia.
Recibió el nombre del Calvario porque en el año 1642, Don Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla, donó la imagen que es considerada una figura magnífica, fina y por tanto una joya del arte sacro y que en este templo tiene ya 378 años.
En este santuario se realizaron los primeros bautizos de indígenas en el año 1624, de los cuáles existe registro. Fue un templo auxiliar pues ayudaba a la parroquia de Tequila, a la que este territorio perteneció en sus inicios.
Se le consideró parroquia durante siete años, antes de que esa responsabilidad se trasladara a la que hoy es nuestra catedral de San Miguel Arcángel.
FESTIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR DEL CALVARIO, SIN SALIR DE CASA
A lo largo de esta semana, en el marco de su festividad, el rector del Santuario se realizarán diversas predicaciones, que se transmitirán a través de las redes sociales del Santuario, a cargo de sacerdotes y laicos, así como Misas por las víctimas de la violencia, para erradicar la extrema pobreza, por la familia, por quienes sufren por la pérdida de un ser querido, por los abuelitos, los migrantes, por el Papa, nuestro Obispo y los sacerdotes, así como el rezo del Rosario a cargo de las Damas y Caballeros del Rosario, entre otras actividades encaminadas a fortalecer aún más la devoción a nuestro Señor del Calvario. En todas ellas podemos participar, sin salir de casa.