Todos estamos llamados, cuando vamos en medio de la noche, a hacer camino y encontrar la alegría de vivir, a mantener la fe en el Señor en medio de los problemas, de la enfermedad, de las dificultades económicas.
Este domingo, durante la Eucaristía que presidió el Obispo Eduardo Cervantes Merino en la Iglesia Madre, recordó que tomados de la mano de Jesús podemos caminar sobre las adversidades propias de la naturaleza humana.
Hay algunas cosas que podemos controlar, pero de repente hay situaciones de la vida, que es la barca en la que vamos, por las que tenemos que irnos lejos de la orilla de lago y nos adentramos en un mundo donde no tenemos control o lo desconocemos “y a veces se sacude nuestra vida, pero tomados de la mano del Señor y manteniéndonos en el camino de la fe, podemos recuperar la seguridad”.
Pidámosle la fortaleza para afrontar los obstáculos en la vida personal en la vida familiar, en la social, con todas las complicaciones que está teniendo, de inseguridad, económica y física.
Por tantas personas que se entregan de corazón, especialmente por nuestros hermanos médicos, enfermeras y toda la intendencia que trabaja en los hospitales públicos y privados.
Sálvame Señor es la expresión de nuestros hermanos que trabajan en la vida del servicio público, es la oración que haces en tu casa, la que hace el enfermo, la del padre de familia que se truena los dedos para que le alcance para la comida, es la que se hace en la catequesis para que los muchachos, ministros y catequistas sigan preparándose; es la misma expresión que hizo Pedro, ante las situaciones en las que, como nosotros, se vio limitado.