Hoy más que nunca todos los cristianos debemos perdonarnos, ayudarnos en la sociedad, en el mundo, para no caer en la trampa de la confrontación y tengamos odio contra un grupo u otro porque lo veamos como opositor.
Monseñor Eduardo Cervantes Merino, recordó que en este mes de la patria, un sacerdote católico comenzó la construcción del país, con la Virgen de Guadalupe como primera bandera.
Para construir una nación a los cristianos nos toca tener como bandera la reconciliación, pues la venganza y la división le hace mucho daño a cualquier comunidad y a cualquier país.
“Nos toca reconstruirnos, ayudarnos, poner cada quien lo que toca de su parte para superar los paternalismos, el uso de los pobres, el uso de la venganza, de la descalificación de los que no piensan igual”. Hoy más que nunca urge la unidad, el perdón, la armonía, escucharnos y trabajar juntos por el bien común.
Pidió por que el Señor nos conceda la gracia de construir nuevas formas de relación, de perdonarnos, porque hace bien sanar las heridas y animó a vivir con alegría nuestra vida cristiana en los valores que Jesús nos da hoy y siempre.
Recordó que la construcción de la patria está sostenida en valores y principios cristianos tomados de la Virgen de Guadalupe, en una iglesia encomendada a María, nuestra Señora de los Dolores.
“Tenemos que poner en las manos de María, los dolores de México, de corrupción, de engaño, de trampa, de enfermedad, pues mucha gente sigue muriendo; de asaltos, de violencia, de secuestros, pero también de los dolores de la familia, de las incomprensiones y enfermos que tenemos en casa, de quienes se han tenido que ir de una manera dolorosa y triste, especialmente por la Pandemia.
“Ponemos en las manos de María nuestra patria adolorida, pero también pidamos a María santísima y tomemos en serio nuestra fe cristiana para construir nuevas relaciones, para construir juntos el bien común y no por confrontación y venganza.