Orizaba.- La Palabra de Dios en este domingo nos ilumina ante una realidad que estamos viviendo: el materialismo.

Ilustró el Vocero Diocesano, Helkyn Enríquez Báez, mismo que afirma que el Evangelio de este día recuerda que los cristianos deben estar preocupados más bien por los bienes del Cielo que se acumulan viviendo aquí en la tierra en justicia, en solidaridad, en fraternidad; es decir, lo contrario a los frutos de tener una actitud materialista en los corazones, lo cual resulta providente.

“Si bien es cierto que lo material es necesario, debemos darle su justa posesión como medio, no como fin, para que no pervierta al corazón ni a las conciencias; y no provoquen los daños que hoy nuestra sociedad sufre al rendirle culto al tener y a lo material”.

Lo anterior lo declara basado en el documento de Puebla, de 1979, cuando los Obispos en Puebla dijeron que esta época estaba regida por el riego de rendir culto a tres dioses: el tener, el poder y el placer.

Situación que también se manifiesta, como muchas de las actividades, en las políticas que están regidas por el afán del tener, por lo material.

“La primera lectura dice <<vanidad de vanidades, todo es vanidad>>, incluso unos que con ciencia y acierto trabajan, muchas veces tienen que dejar la herencia al que fue inútil y ocioso. Igual el Evangelio habla de un litigio entre hermanos a causa de la herencia”.

De ahí que, el sacerdote explica que es cuando se ven las cosas materiales como fin en lugar de medio, provocando la división de las familias y de la sociedad, lo cual trae como consecuencia la ambición, la envidia y, desafortunadamente, muchas veces también la violencia.