Los laicos son todos los fieles cristianos, se desempeñan en diferentes ambientes animando a otros a descubrir su ser de bautizado y, cada uno desde la misión que realiza hace presente a Cristo evangelizando, catequizando, sirviendo en los servicios litúrgicos, en la caridad y, dando testimonio alegre de su fe y de su encuentro con el Señor.
Están incorporados a Cristo por el bautismo, forman el pueblo de Dios y participan de las funciones de Cristo Sacerdote, Profeta y Rey, de acuerdo con la definición de la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, y hoy es su día.
El presbítero Ángel David Hernández Solano, coordinador de grupos, asociaciones y movimientos laicales en nuestra Diócesis destaca que los laicos caminan junto a los sacerdotes. Cada uno desde su propia misión hace presente a Cristo, su misión no es una competencia o de un nivel de jerarquías.
El laico, señala, aporta su experiencia de fe en el mundo, unido a la Iglesia como profesionista, como padre o madre de familia, como abuelo conocedor de costumbres y tradiciones, como joven, hijo, hermano o experto en el oficio que desempeñe, pero siempre en comunidad, ¡jamás por separado!
En este tiempo de pandemia, subraya, han brillado en sus comunidades al lado de sus sacerdotes y, otros, en sus ambientes los han apoyado en lo que les corresponde como conocedores de la realidad del mundo, de la ciencia, de la tecnología, de las costumbres de los pueblos y comunidades.
“Dan aportes muy valiosos que en comunión se vuelven una riqueza, de tal modo que en este tiempo de pandemia la Iglesia no se cerró. Cada uno desde su misión ha hecho presente la fe”.
Como lo hacen los enfermeros que están con los enfermos de Covid y los encomiendan a Dios cuando el sacerdote no puede hacerse presente “y los ayudan hasta a bien morir”; como los voluntarios que procuran un plato de comida a quienes tienen hambre y toman la iniciativa para apoyar a las familias y personas necesitadas, como los que con una video llamada o mensaje animan al que está triste, ya sea con una palabra de aliento o con una oración.
A los laicos les pidió recordar su dignidad de bautizados y también que en la Iglesia hay mucho por hacer juntos. Cerca de su casa hay una parroquia donde pueden ofrecer su servicio, que es valioso y necesario. “No son cristianos de tercera, son miembros del cuerpo místico de Cristo con voz y opinión en la Iglesia”.
¡Felicidades a todos los laicos y que el Beato Anacleto González y San Juan Diego intercedan por ustedes!