Orizaba.- Hoy, ante las ideologías de mundo, se ve cómo se confronta a la Iglesia, de un lado, ciertamente denunciando unas irregularidades, pero, por otro lado, también la Iglesia, experta en humanidad, muchas veces es confrontada como anticuada, oscurantista, de una institución que pareciera caduca, porque la sociedad no quiere vivir los valores que propone la Iglesia.

Lo cual declara el Vocero Diocesano, Helkyn Enríquez Báez, acarrea conflictos a quien quiere ser congruente con su fe al vivirla como Jesús.

“El Evangelio de este domingo pude parecer para muchos desconcertante porque dice -yo no he venido a traer la paz, sino la guerra- y de repente uno se cuestiona ¿cómo es que Jesús no viene a traer la paz, si incluso lo conocemos como el Príncipe de la Paz?”

En este caso, el Vocero Diocesano hace hincapié  de que Jesús está hablando de la alerta constante en que debe vivir el cristiano, es decir, en no sólo acercarse a Dios cuando se es anciano, o cuando se está enfermo o en peligro de muerte para buscar la conversión.

Por otra parte, “no he traído la paz, sino la guerra”, ilustra el padre Helkyn Enríquez, debe entenderse en el contexto de la profesión y la vivencia de la fe, por la vivencia de la fe congruente puede ser que se enfrenten a la interior de una familia, entre los miembros de ella.

“La madre cristiana que pretende corregir a su hijo y este que se revela, entonces ahí origina un conflicto; lo vemos en los trabajos cuando alguien quiere ser congruente con su fe y su cristianismo, los mismo compañeros de trabajo lo confrontan, lo critican o incluso lo pueden incitar apartarse de la vivencia del Evangelio, siendo deshonesto o corrupto, cayendo en lo que todo mundo lo hace”, ejemplificó el sacerdote a los medios de comunicación.