La Cuaresma es la ruta de 40 días que nos regala la Iglesia tomados de la mano de Cristo, que nos da este caminar para llegar con Él a las fiestas de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro salvador, por quien hemos alcanzado la vida de hijos de Dios.
Monseñor Eduardo Cervantes Merino animó, este primer Domingo de Cuaresma a darse tiempo para hacer desierto en casa y reflexionar la Palabra del Señor, para saber qué es lo que quiere que descubramos en el caminar de la fe.
“En estos momentos de crisis, en que las estadísticas siguen manejando primeros lugares en el mundo a causa de contagios y muerte por parte de México; aunque dicen que bajaron un poco seguimos viendo la tristeza de los contagios de familiares que siguen muriendo cerca de nosotros. Tenemos que cuidarnos, la vida es un regalo de Dios, vamos a protegerla y si tenemos más tiempo en casa vamos a ocuparlo bien, vamos a hacer desierto, vamos a hacer oración”, resaltó.
Por la pandemia no se pueden hacer Vía Crucis como antes, por el barrio o la colonia, pero sí podemos hacerlo en casa, lo mismo que la reflexión del camino de la cruz.
Señaló que la Cuaresma es idónea para profundizar en el camino que el Señor nos traza, su Palabra, su persona, su enseñanza, sus actitudes.
“A veces queremos hacer un camino sin Dios, sin el hermano, sin valores y el espíritu del mal está atento y si tuvo el descaro de tentar al Señor, dime qué no hará con nosotros, nos hace dudar de Dios, nos presenta otro camino, otra palabra, otra ruta”.
Es tiempo propicio para caminar en la vida cristiana siguiendo a Jesús y en sus actitudes vencer la tentación, para crecer como persona, como hijo de Dios, para que la felicidad no se logre a costa del sufrimiento de otros, para hacer para que en mi mesa la comida que llega no sea a causa del sufrimiento de otros, qué hacer para que los amigos no tengan elementos de crecimiento usando a los demás.
“Satanás nos presenta el mal con cara de bien, verdades a medias, las polarizaciones que provoca en la sociedad, las descalificaciones unos de otros, mucho cuidado porque pasa en la familia, en el grupo parroquial y no tenemos claro cuál es el camino correcto, porque satanás rompe la unidad, la fraternidad”.
Dios ofrece el camino de la plenitud humana, solo tomados de su mano. Bendito sea por los matrimonios, porque la pareja se entiende aun con sus momentos de ajuste; bendito sea por los amigos, porque coincidimos y caminamos juntos en el camino del Señor.
Nos quiere plenos en el tiempo para darnos plenitud en la eternidad, pero eso depende de mi actitud para asumir el camino que nos ofrece. A veces creemos que o sabemos y conocemos todo, pero necesitamos de los demás, de sencillez y humildad para conocer la voluntad de Dios.
“Los animo a que en este primer Domingo de la Cuaresma iniciemos este caminar, que tengamos clara la meta a donde queremos llegar. Las señales de la ruta son la Palabra de Dios, la oración, el ayuno, la penitencia, la caridad”, concluyó.