El Señor no quiere sufrimiento, muerte ni dolor para sus hijos, Él viene a quitar el velo de tristeza y amargura porque quiere que sus hijos vivan, recordó el Obispo Eduardo Cervantes Merino en su homilía.

Este domingo, dijo, en su homilía, tenemos todos los dones en el adelanto de Cristo en la Iglesia y hemos sido llamados a estar con Él. Pidió que nuestra alegría sea la alegría del pueblo de Dios y por haber sido llamados tengamos la vida de escogidos, es decir, una vida que corresponda al llamado que Dios nos ha hecho.

“Correspondamos con nuestra manera de ser, pensar y actuar a la confianza de Dios que nos ha hecho”

Monseñor refirió que debemos vestir con dignidad para participar en la fiesta a la que nos invita el Señor. La felicidad que Dios ofrece es para todos y corresponde a cada uno disfrutar de la fiesta que Cristo nos preparó.

“Si eres un católico triste, cara larga, analízate, algo te pasa, no te has encontrado con el Dios verdadero”, resaltó.

Insistió en que para que los jóvenes se acerquen a la Iglesia tenemos que compartir con ellos la alegría de encontrarse con el Dios de la felicidad y dejar a un lado las cuestiones secundarias para contagiarles la alegría de saber que Dios los ama y los invita a tener parte con Él.