El Señor por su infinita misericordia perdona nuestras faltas, omisiones, pecados contra Dios, contra el prójimo e inclusive contra nosotros mismos, por eso estamos llamados a ser instrumentos de misericordia en el mundo.

La Palabra de Dios este Domingo XXIV de Tiempo Ordinario, nos recuerda un aspecto fundamental en la espiritualidad cristiana el, perdón, explica en un mensaje el Vocero Diocesano Helkyn Enríquez Báez.

El perdón no solamente se refiere a las relaciones individuales, interpersonales, sino también a la reconciliación que debíamos hacer a nivel comunitario, agrega.

“En una realidad como la que vivimos donde parece que algunos les interesa la división, sembrar encono y animadversión, los cristianos estamos llamados a ser fuente de unidad, de reconciliación para formar una sociedad más fraterna y por tanto más unida”

El Evangelio inicia con la pregunta de Pedro al Señor, cuántas veces debo perdonar, hasta siete? Nuestro Señor Jesucristo le responde. No siete veces sino setenta veces siete.

El número siete es simbólico en la Biblia, significa perfección y lo que el Señor nos está diciendo es que debemos de perdonar siempre como Él nos perdona, por eso narra una parábola donde un rey le perdona una deuda millonaria a alguien.

Así nos recuerda lo que Dios hace con nosotros por su infinita misericordia.

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