La desinfección de los espacios en los templos se hace continuamente para permitir que las personas que llegan a hacer oración la realicen en un lugar limpio, como se requiere, para minimizar cualquier riesgo de contagio por Covid-19.
Como parte del protocolo que se estableció por el paso progresivo de la participación de los fieles en las parroquias a las celebraciones litúrgicas, las personas que forman parte del equipo de laicos que se encargan de hacer valer las medidas sanitarias se dan a la tarea de apoyar las acciones de desinfección.
Además de que en cada celebración se aseguran de que los fieles participantes, que son el 25% de la capacidad de los templos, respeten y sigan todas las recomendaciones.
Como parte de ese paso progresivo, en las oficinas de la Curia Diocesana se retomaron parcialmente ciertas actividades de las diferentes áreas, sin omitir las acciones higiénicas y filtro sanitario que recomienda mantener la emergencia por Covid-19.
Quienes laboran en las oficinas están sujetos a una logística que procure el cuidado de los servidores y quienes acuden a resolver necesidades tanto administrativas como espirituales.