Jesús nos invita a llevar la cruz, en todo momento, con amor, con alegría; a veces pesa llevar a cuestas la cruz de la enfermedad, de la responsabilidad, pero si se lleva conforme al estilo, al modo de nuestro señor Jesucristo, la carga se vuelve ligera.
El Obispo de Orizaba, Monseñor Eduardo Cervantes Merino durante su homilía dominical resaltó que hay grupos que se constituyen a veces como un club o un grupo de amigos, una empresa, grupos políticos, religiosos…, todos con un lema u objetivo que sintetiza el valor que los anima.
“Cuando veas un grupo político que no tiene principios claros, analiza si propone cosas buenas para la vida. Esto lo digo porque los cristianos estamos invitados a tener como principio de vida el seguimiento de Jesús, de sus valores, que nos animan y nos configuran”, resaltó.
“La sonrisa, la alegría, esa es nuestra Cruz”, dijo y destacó el entusiasmo y optimismo de muchas personas pues a pesar de los tiempos difíciles que atravesamos por la pandemia, hay quienes con un simple acto como dibujar una sonrisa en el cubreboca o plasmar la imagen de algún superhéroe muestran que podemos sacar esa parte de alegría y, con optimismo y entusiasmo llevar la cruz de asumir esta pandemia en la sana distancia; de que las cosas no son iguales, incluso nuestra Eucaristía.
Y aunque nos pongan el semáforo en naranja, en la Iglesia Católica seguiremos guardando la iglesia sana distancia y los protocolos, “porque no por adelantarnos vamos a poner en peligro la salud de la comunidad”. De tal manera que poco a poco y según el semáforo, cuando sea menos peligroso empezaremos a tener más participación en las misas”, resaltó.
Mientras ese momento llega, los párrocos toman la cruz con su equipo de la pastoral para marcar los lugares en la banca para que sepan los fieles dónde deberán sentarse y dónde se ubica todo aquello que ayude para evitar que el virus se propague. Esa será otra forma de llevar la cruz a través del servicio: cuidando, dando amor y protección.