En comunión con la Iglesia Universal, en nuestra Diócesis comenzó el sínodo Por una Iglesia Sinodal: Comunión, Participación y Misión; tiempo durante el que a la luz del Espíritu Santo y con signos como la imagen de María Santísima y velas encendidas que son símbolo de la luz que pedimos al Padre bueno que se mantengan sobre nosotros, religiosas, sacerdotes, vida consagrada y laicos que se desarrollan en lo social, político, educativo, el hogar y, con el Obispo a la cabeza escucharemos lo que el Espíritu nos comunica como Iglesia particular.
Durante la Eucaristía con la que dio inicio esta etapa que concluirá en abril del 2022, Monseñor Eduardo Cervantes Merino dijo que urge que el Espíritu Santo venga, nos ilumine para descubrir que los grandes e importantes en su Iglesia son aquellos que toman la actitud al estilo de Jesús.
¿Qué nos pide la Iglesia en la violencia, en la pandemia?, ¿qué nos pide Dios, el Espíritu Santo en medio de las ideologías y todos los mundos que nos entornan, de confrontaciones y descalificaciones que nos impiden vernos como hermanos, aunque formemos en la misma patria.
“La Iglesia está llamada a encontrar las rutas que el mundo de hoy nos pide para poder ser servidores de los demás en un mundo que cada día se transforma”, dijo.
Ese es el discernimiento que se hará en la Diócesis, que descubre día a día desde que tiene sus consejos parroquiales, pero falta para impulsar lo que el Espíritu pide y quiere de la Iglesia, que descubramos nuestra presencia de hermanos. Debemos encontrar respuestas nuevas a situaciones nuevas.
Recordó que la disposición para servir a la comunidad, a la común-unión, al desarrollo integral de la persona, a servir a la vida, a desarrollar la familia, un mundo más digno, a descubrirnos como hermanos, a superar la violencia y todo aquello que destruye la dignidad de la persona y anunciar el Evangelio, lleva a un encuentro con Dios, más sólido.