Con una Eucaristía presidida por Monseñor Eduardo Cervantes Merino, este lunes, Casa de la Misericordia celebró el quinto aniversario de su fundación.
«Le decimos, Señor, gracias porque nos has encontrado, nos has llamado y permitido contagiarnos de caridad; de animar a quien se ha contagiado del virus, fortalecer a los que traen contagio de envidia, egoísmo, injusticia más de 5 años atrás”, dijo.
La Casa de la Misericordia no pretende grandezas, quiere ser un signo del amor de Cristo en sus discípulos para decirnos que juntos podemos hacer un mundo mejor.
Esta ocasión, los comensales que son personas vulnerables, recibieron una comida especial y más abundante, así como pastel y participaron en la rifa de obsequios; además la bendición del Obispo.