Que el Señor nos bendiga con vocaciones sacerdotales, religiosas, de matrimonios cristianos, pidió Monseñor Eduardo Cervantes Merino, durante su homilía de este IV Domingo de Pascua, que recordó también es Día del Seminario.
Vocaciones las tenemos, dijo, no todas las que se quisieran pues siempre harán falta, “pero me da la impresión, por lo que trato con los muchachos, por lo que hablo con los sacerdotes que están a su cargo, que van encontrando muy bien la ruta de lo que Dios les pide”, resaltó.
Se necesitan, dijo, vocaciones que tengan el ánimo de servir, que sean el ejemplo fundamental de Jesucristo, que no sean asalariados que buscan tener alguna ventaja personal o algún beneficio económico, sino que sea gente que entrega su vida por una sola razón, porque se ha encontrado con el Dios del amor que los impulsa a construir un mundo basado en el amor.
Oró porque los pastores tengan la alegría permanente de tener sueños, de hacer un mundo mejor; “al Obispo, lo mantiene su misión, a un sacerdote lo mantiene su misión y el sueño de que con Jesús podemos hacer un mundo mejor, más justo, más fraterno, más digno de la persona humana”, como dice el Papa Francisco, a propósito de la Jornada Mundial de las Vocaciones.
Agradeció a la comunidad la ayuda que siempre da, de corazón al Seminario y destacó que la colecta de este domingo se destinará a ese fin. “Muchas gracias, este es el sentido de pertenencia, de colaboración”.
Sobre la visita del Nuncio Apostólico, Franco Coppola, el Obispo de Orizaba dijo que su presencia responde a la invitación que le hicieron para bendecir el edificio que albergará a la Facultad de Filosofía “Guillermo Nicolás”.
El edificio no se construyó, ya estaba, por lo que solo se le dio una “manita de gato”. “Nos lo dieron en comodato por muchos años para el servicio de la Iglesia”. Lo que se invirtió en la adecuación fue mínimo y se utilizaron los ahorros que durante muchos años hizo el equipo de Economía, “es de lo que ustedes han dado”.