El Obispo de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, al celebrar el Domingo del Buen Pastor, reconoció que como cristianos nos ha faltado a todos afinar nuestro oído, a escuchar la voz del Señor, que quiere darnos que nos está dando vida.
Dijo que el día que los cristianos tomemos conciencia de la riqueza de los valores que nos animan y que nos hacen construir nuestra persona, nuestra familia, nuestra sociedad, podremos hacer un mundo mejor porque no nos dejaremos arrastrar por dádivas, ni impedir el desarrollo integral de la persona resolviendo los problemas cuando tiene capacidad de salir adelante con la gracia de Dios.
“Pidamos al Señor que nos conceda esa gracia, de que podamos tener, sentir el sabor, la alegría de nuestra vida; que escuchando su voz no nos hagamos a un lado, que no cerremos los ojos ante las dificultades de la vida, que no maquillemos la realidad ante los problemas, sino que con su gracia con su enseñanza podamos salir adelante de las problemáticas personales y comunitarias en las que muchas veces nos vamos encontrando”, resaltó.
Hoy tenemos muchas voces que nos hablan, que nos pueden orientar o desorientar. Escuchamos a muchos decir que tienen la verdad, que a través de la distorsión de la verdad y a base de repetir mentiras y repetir las mismas frases, la gente se la cree.
Subrayó que la distorsión que encontramos en la información, a veces superficial, tienen su bondad, tienen su utilidad, pero la oveja, el discípulo del Señor en medio de tanta información y tantas voces sobre el valor de la vida, sobre el valor del matrimonio, sobre la identidad sexual, la riqueza de la educación integral, el valor de la persona y su dignidad, sobre los auténticos derechos humanos, la justicia, la paz, el desarrollo de la persona; voces sobre el aspecto de la economía, la salud, la esperanza cristiana, no la barata que se ofrece sin ton ni son, la esperanza cristiana, la caridad; no se puede dejar llevar por cualquier voz.
“Este domingo IV de la Pascua, quienes hemos encontrado a Jesús en nuestro caminar, le decimos gracias Señor, y ayúdame en medio de tantas voces a cumplir con lo que tú dices”.